¿Por dónde empiezo?

Eso mismo me he preguntado yo cuando he querido plantear todo lo que tengo en mi cabeza. Y creo que lo haremos así: primero conozcámonos nosotros, busquemos la forma de llevarnos bien con nosotros mismos, de estar a gusto a solas; y luego procuraremos entender lo que ocurre a nuestro alrededor y cómo hacer para vivir en nuestro entorno manteniendo la Felicidad como indicador de que lo estamos haciendo bien.

Ya comento aquí que va a ser difícil separar nuestro mundo interior del mundo que nos rodea, puesto que conformamos nuestra personalidad, nuestros criterios, todo lo que está “dentro” de nosotros conforme a la relación (o a la falta de ésta) con los demás y con nuestro entorno; entendiendo entorno como todo lo que nos afecta: personas cercanas, personas ajenas, dónde vivimos, cultura, tradición, clima, sentidos (o falta de los mismos), etc. Todo influye en cómo somos y cómo nos comportamos, de la misma manera todo es susceptible de ser importante o nimio. Depende de nosotros, créeme, solo de nosotros.

He decidido empezar por el auto conocimiento porque considero que es más importante y fortalecedor tener una buena base propia antes de tratar de entender lo que ocurre fuera y cómo encajamos ahí. Para empezar, si eres sólido, quizás te des cuenta de que no tienes que encajar… pero eso ya lo veremos más adelante.

Eso no quiere decir que olvidemos dónde estamos y que somos seres sociales. Esta otra parte de nosotros la abordaremos más adelante, comprendiendo qué papel jugamos, tratando de poner orden en los sucesos diarios, y procurando no perder nuestro rumbo, el faro guía de la Felicidad.

Al final veremos cómo tú y solo tú tienes las riendas en todo momento de lo que piensas y haces. Y aunque suena bonito, como frase motivadora, te digo que no es decisión fácil, ya que implica hacerte plenamente responsable de todo lo que a ti concierne, no tender a culpar a nadie ni nada… Ya no suena tan bien, verdad?

Bueno, comencemos por el principio… ¿Quien eres?

Empezando la andadura

Antes de nada creo que lo mejor será que me presente y os cuente que hago aquí y porqué abrí este blog.

Mi nombre es Rocío y ante todo soy aprendiz. Trato de aprender de todo lo que ocurre a mi alrededor porque considero la vida como un buen libro en el que cada capítulo avanzas en tu propia vida. Como en una novela en la que al protagonista le van ocurriendo sucesos y estos hacen que avance la historia, así ocurre mi vida: suceden cosas que hacen que me enfrente a situaciones nuevas, situaciones de las que siempre se puede aprender algo.

Con el tiempo aprendí que el conocimiento es la mayor y más grande herramienta al alcance de todos para aprender a vivir, porque (y esta es la primera lección que tuve que aprender) hay que aprender a vivir: nadie nace sabiendo que hacer con su vida, con sus experiencias, sus desengaños, sus ilusiones, su emociones… Esto es algo que vamos aprendiendo, y que en muchas ocasiones “mal aprendemos” por falta de esto mismo: herramientas, conocimiento, cultura sobre formas de vida.

Yo por muchos motivos (personales, profesionales, familiares, etc.) he tenido la posibilidad de enfrentarme a muchas situaciones en las que yo he sido mi propia herramienta, en las que solo me tenía a mi para salir del “atolladero” en el que me encontraba, y por eso aprendí a valorar este tipo de conocimiento y a emplearlo. Evidentemente no aprendí sola, tuve la suerte de contar con grandes y fuertes pilares que me orientaron, y con grandes profesionales que me ayudaron a dar esos pasos necesarios para aprender de dentro hacia afuera. Primero conocerte tu, en profundidad, saber vivir contigo a solas, para luego salir al mundo y hacer lo que corresponde con los demás.

Y ese es el motivo por el que me encuentro al inicio de este blog. Quiero poder ayudar a personas que como yo tienen o quieren aprender a vivir siendo felices, no por lo que les ha tocado, sino por como saben disfrutar de lo que les ha tocado. El camino a la felicidad es largo, de hecho no acaba nunca, y eso hace realmente indispensable aprender a andarlo, porque es un regalo cuando sabes paladearlo, y un castigo cuando te toca aguantarlo…

¿Empiezas la andadura conmigo? Te aseguro que merece la pena aprender a ser feliz. ¡Ánimo y ponte en marcha!